“Del Discurso al Control: El Nacimiento del “Cártel que Sonríe” en Tepic”.

Por Javier Zapata.En las campañas electorales, se hablaba de limpiar la administración pública y recuperar la transparencia. Meses después, esas promesas quedaron eclipsadas por una red de poder que hoy, ciudadanos críticos denominan con ironía: “El Cártel que Sonríe”. Lo increíble: y sus protagonistas no ocultan su rostro.

En las campañas electorales, se hablaba de limpiar la administración pública y recuperar la transparencia. Meses después, esas promesas quedaron eclipsadas por una red de poder que hoy, ciudadanos críticos denominan con ironía: “El Cártel que Sonríe”. Lo increíble: y sus protagonistas no ocultan su rostro.

Lo que comenzó como una promesa de regeneración política, pronto se convirtió en una maquinaria de poder y control. Durante la campaña, hablaron de acabar con la corrupción, “barrer las escaleras de arriba hacia abajo” y castigar a los responsables del saqueo. Hoy, muchos se preguntan, si esas palabras fueron solo un disfraz para encubrir un proyecto mucho más ambicioso: el de tomar el control total del poder local.

Desde la pasada administración y hasta la actual, se habría creado y consolidado lo que diversos sectores de la sociedad ya conocen como “El Cártel que Sonríe”: una red político administrativa que opera con disciplina interna, castiga la disidencia y mantiene bajo su dominio al Ayuntamiento de Tepic, con ramificaciones que alcanzan regidores, funcionarios y operadores externos.

Desde la administración anterior hasta la actual, se han consolidado estructuras que funcionan con control estricto y clientelismo. El círculo central está representado por la alcaldesa y el ex jefe de gabinete y mano derecha, quienes han sido señalados por actores políticos y ciudadanos como los principales impulsores de esta red de poder.

Del Discurso a la Simulación

La edil de Tepic envuelta en un discurso de poder, cambio y esperanza. Lo mismo ocurrió con varios de sus colaboradores, incluyendo al actual secretario del Ayuntamiento. Pero las acciones no han coincidido con las promesas.

En lugar de erradicar las viejas prácticas de corrupción, señalan voces críticas, solo se recicló la estructura con nuevos protagonistas, más jóvenes, más carismáticos, pero igual de comprometidos con el clientelismo, el control político y la opacidad.

La Sonrisa Como Marca, El Control Como Meta

La narrativa del cambio quedó en el pasado. Hoy, lo que impera es una operación política pulida, sostenida por alianzas internas, el uso estratégico de recursos públicos y la desarticulación de cualquier disidencia. Todo con una sonrisa en el rostro, mientras se protege lo que, para muchos, es ya una de las redes de poder más cerradas que ha tenido el municipio en años.

Consolidación del Control

Durante el cierre de la administración pasada se colocaron las primeras piezas. Se empezó a tejer una red de influencias y acuerdos internos que hoy ha madurado en una estructura de poder consolidada.

Ya en el actual periodo, esa estructura se afianzó: nombramientos estratégicos, control del cabildo mediante una mayoría de regidores afines, concentración de decisiones en manos de unos pocos, y un aparato de comunicación que maquilla los errores mientras promueve una imagen alegre y juvenil.

De ahí el mote que ha circulado en redes y en la opinión pública: “El Cártel que Sonríe”. Porque, dicen los críticos, gobiernan con dientes blancos, pero manos sucias.

Consolidan El “Cártel que Sonríe”, no llevan pasamontañas, ni se esconde en la sierra. Viste trajes, lujos, usa redes sociales, inaugura obras y presume cercanía con la gente. Pero, según sus críticos, opera con la lógica de cualquier organización de control: jerarquía, silencio, lealtad absoluta y represalias a quien se atreva a romper el pacto.

Indicadores del Poder Consolidado

  1. Nepotismo y favoritismo económico
    • Diversos regidores han denunciado públicamente que la edil impulsó la creación del cargo de gerente municipal para beneficiar a su pareja A N, un costo de hasta 30 millones de pesos anuales, lo cual fue frenado por el cabildo.
    • También se acusa a la pareja gobernante de acumular plazas y funciones para su familia, mientras al mismo tiempo descuidan proyectos sociales urgentes.
  2. Uso de recursos públicos como instrumento de poder
    • Se denunciaron contratos opacos, como la adjudicación directa a una empresa cobradora de cartera vencida que podría embargar propiedades de ciudadanos, sin licitación pública y con lucro elevado.
  3. Despidos “limpiadores” o simbólicos
    • A N, ha señalado, desde su posición, que se han despedido al 80 % de funcionarios involucrados en corrupción, especialmente de áreas como Bienestar, SIAPA y Ordenamiento Territorial.
    • Sin embargo, críticos consideran que estas acciones podrían ser más simbólicas o destinadas a desplazar a opositores, sin una fiscalización verdadera.
  4. Protección institucional y encubrimientos
    • El contralor municipal ha sido señalado por ser permisivo ante conflictos de interés y nepotismo, justificando que las relaciones personales entre funcionarios y la alcaldesa no violan la ley.
    • Aun en medio de señalamientos públicos, las estructuras de impunidad se mantienen, al amparo de la institucionalidad local.
  5. Violencia política y judicialización: • En 2023, la Fiscalía irrumpió en el domicilio de la alcaldesa detenido a Alejandro Galván por violencia familiar y amenazas, en una jornada que ella calificó como persecución política.

¿Qué muestra este “Cártel que Sonríe”?
• Rostros públicos: No se ocultan, se muestran seguros, incluso tras acusaciones graves refleja la imagen “La Corrupcion que Sonrie.”
• Control institucional: Manipulan el cabildo, los contratos y los mecanismos de rendición de cuentas.
• Impunidad protegida: Cuentan con apoyos desde el contralor hasta secretarios municipales.
• Imagen sonriente, operación fría: Muestran cercanía y juventud, pero gobiernan con lógicas de exclusión, lealtad y castigo silencioso.

¿Dónde Está la Fiscalización?

La ausencia de contrapesos ha sido clave para el avance de esta red.

Regidores que deberían vigilar el gasto y cuestionar las decisiones, hoy fungen como comparsa. Las sesiones de cabildo se han vuelto mero trámite y la rendición de cuentas se limita a informes edulcorados y eventos bien producidos, pero vacíos de resultados verificables.

Al mismo tiempo, se han denunciado casos de presunto favoritismo en la asignación de obras, contratos inflados, y una preocupante centralización de recursos. Todo bajo una aparente normalidad institucional.

Cierre y llamado al Pueblo de Tepic.

La gran pregunta persiste: ¿Se podrá revertir este modelo desde dentro, sin contrapesos reales y con un sistema de poder tan concentrado? O, como muchos temen, ¿continuará consolidado bajo el disfraz de una sonrisa institucional.

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zapata.nayarit@gmail.com

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